Torneo 1923-1924
El torneo 1923-1924 se convertiría en uno de los torneos más disputados hasta esa fecha.
Tras calmarse las agitadas aguas entre los hombre de pantalón largo, se abrían las inscripciones a los participantes.
El público se enteraba con gran algarabía que nueve equipos habían presentado su inscripción para participar y esta vez, los directivos de la liga no se meterían en problemas y las aceptarían todas.
Equipos participantes
A los tradicionales España, América, Asturias, México y Germania, se les unirían el Necaxa, equipo que nacía de la fusión del Tranvias y el Luz y Fuerza.
Otro equipo inscrito era el Son-Sin, equipo que realmente solo cambiaba de nombre de Guerra y Marina a su nueva denominación.
El Reforma Athletic Club realizaba un regreso nostálgico, reuniendo a sus antiguas grandes estrellas en un intento por reverdecer laureles y sentían optimismo ante el nuevo reto.
Aún así, el público comenzaba a cobijar al Club América, equipo cuyos integrantes cada vez se entendían mejor y que con el correr de los torneos, iba logrando una mayor madurez.
Pero los “expertos” tenían otra visión …
Entre los conocedores se comentaba que el rival a vener sería el Asturias, campeón vigente y del que se esperaba repitiera su gran actuación anterior.
Primera vuelta
Basados en un equipo experimentado, el España comenzó a sacar puntos en todos sus encuentros.
Ya no era el futbol lleno de garra y entusiasmo.
Los realistas habían comenzado a utilizar la colocación y astucia que solo se logra con el correr del tiempo.
Como se esperaba, Asturias defendía su título con gallardía, rivalizando con el España por la cima de la clasificación.
El favorito sentimental de los aficionados, el América, daba la razón a sus seguidores y se convertía en el tercero en discordia.
Las víctimas normales serían el Reforma, que lejos estaba de sus días de gloria y el México, que no terminaba por tener un buen par de actuaciones seguidas.
En el fondo de la tabla Germania y Son-Sin luchaban por evitar el último lugar.
Segunda vuelta
La segunda vuelta del torneo 1923-1924 no varió.
España, América y Asturias se encontraban luchando palmo a palmo la punta de la clasificación. Aurrerá levantó su nivel y se acercó peligrosamente a los líderes.
Hacia el final del torneo, España y el sorprendente América se habían lanzado en una carrera por el título que solo pudo soportar el Asturias.
En las dos últimas semanas, Asturias tropezaba dolorosamente, dejando en manos de sus rivales la definición del título.
Aurrerá, por su parte, perdía ante el España y veía reducirse sus posibilidades.
Se llegó la última jornada y tanto España como América terminaban empatados en puntos, lo que obligaría a un encuentro de desempate para definir al campeón.
El 27 de julio de 1924, comenzaría a forjarse una gran leyenda de nuestro futbol.
Desempate
El público se entregó al juvenil cuadro americanista, esperanzado en que esos vigorosos jóvenes mexicanos lograran terminar con la odiosa hegemonía de los equipos españoles.
El encuentro se disputó con verdadero fragor.
Uno y otro utilizaron sus mejores armas y con el correr del encuentro España comenzó a imponer condiciones.
España anota y enfría los ánimos. Un segundo gol parece lapidario.
Son los hispanos quienes controlan el juego y el América parece no tener argumentos para emparejar el marcador.
Cierre de locura
Hacia los minutos finales, el América se acerca en el marcador y el parque se convierte en un hervidero.
Una y otra vez los cremas atacan la puerta del España pero la experiencia y el colmillo de los albinegros hacen su aparición.
Al escucharse el silbatazo final, los jugadores del España corren a abrazarse.
Son los campeones y seguramente ellos mismos estaban concientes que con este título cerraban una época.
Tendrían que renovar su equipo y el costo a pagar solo se conocería con el tiempo.
Por su parte, los jóvenes americanistas lloraban de impotencia al sentir que la corona se les había escapado de las manos.
Las grandes leyendas y los héroes se forjan ante la adversidad y el América se encontraría muy pronto conque esa derrota del torneo 1923-1924 no era mas que la última lección que sus jugadores necesitaban antes de convertirse en el mejor equipo de México en su tiempo.



